Existe una línea de fuego entre el bien y el mal, entre lo sagrado y lo obsceno, entre la obscuridad y la luz, mantenernos al borde de esa línea sin traspasarla, nos proporciona altas dosis de energía, adrenalina que nos energiza, nos deleita, nos embriaga sin hacernos daño, ni hacer daño a los demás, permitiéndonos alcanzar altas cotas de éxtasis y placer sanamente.
Los deportes extremos por ejemplo son un buen ejemplo de lo que trato de expresar en estas líneas, ese torrente de adrenalina que se despliega por todo el cuerpo cuando te lanzas de paracaídas, o te tiras al vacio en benji, así mismo cuando te atreves a cabalgar a toda prisa un caballo, o cualquier actividad catalogada de extrema, te proporcionan emociones intensas que hacen que tu cuerpo despliegue cataratas de hormonas placententeras de manera natural. La emoción de Recorrer una pasarela en el modelaje así como atreverte a lanzarte por una montaña rusa me sirve de metáfora para lo que hoy quiero compartir contigo.
Esa habilidad para disfrutar de la locura, de la pasión, de la vida en el extremo sin necesidad de quemarte, emborracharte ni embriagarte hasta las nauseas, es el límite exactos entre el dolor y el placer pero te quedas en el extremo disfrutando de la cantidad de energía que es capaz de desplegar tu cuerpo cuando has aprendido el divino arte de transitar por esa línea de fuego sin quemarte.
Siempre le he dicho a mis hijas y a mis amigas , no hay necesidad de hacer nada malo , esto quiere decir que atente contra tu salud, o tu vida o la vida de los demás , para vivir plenamente , entusiasmadamente, divertidamente, rayando quizá al borde de una euforia y locura sana , propia de todos los seres humanos que no estamos condicionados por los adultos contaminados.
La pasión por la vida hace que te mantengas vivo, vibrante, es comer un deliciosos plato de comida y deleitar todos tus sentidos en la exquisita inmersión del eterno ahora, es tomarte unas copas de vino y decidir parar en el momento justo en el que llegas a la entonación embriagante sin superar los límites que tu propio cuerpo te indica si vives conscientemente tu presente, permitiéndote saborear un instante sagrado sin arruinarlo todo, como dicen por ahí saber diferenciar "el último trago del trago fatal".
Mantenernos en la línea del borde de fuego, significa asumir riesgos calculados que te permiten absorber altas dosis de energía que van a ser desplegadas por tu propio cuerpo a través de sustancias químicas naturales como lo son las endorfinas, la serotonina, las oxitocinas y la adrenalina.
El cuerpo es un templo sagrado , que si sabes compenetrarte con el , entenderlo reverenciarlo y sentirlo se convierte en un extraordinario instrumento del deleite y del placer, para tu salud y longevidad.
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